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EL ÁRBOL DE LA VIDA


Música para leer el relato



Cuando alcanzaron las raíces de aquel inmenso árbol nuestros protagonistas notaron cómo les flaqueaban las rodillas, no por el cansancio, no por el hambre, no por el cambio de temperatura, no por la falta de sueño ni la sed; les temblaban todos y cada uno de los músculos de las piernas, si bien los brujos nunca demostraban temblar ante ninguna batalla, y notaban el corazón encogido en sus pechos, si bien los orcos siempre aseguraban no tener corazón, y las lágrimas desbordaban sus ojos, si bien los elfos negaban haber llorado jamás. 
El tronco, que según habían calculado en la distancia debía medir más de mil metros de altura y doscientos metros de diámetro, estaba cubierto de líquenes de toda clase de tonalidades, hojas más grandes que los dragones contra los que habían tenido que combatir y ramas que se extendían en todas direcciones, formando pisos y oquedades… una verdadera fortaleza. 
Los miembros restantes de nuestra compañía se tuvieron que aferrar los unos a los otros para no caer, si bien antes de comenzar aquel viaje siempre habían mantenido las distancias con las otras razas, y con las pupilas hundidas en asombro miraron hacia arriba. Desde las oquedades surgían toda clase de seres, conocidos y por conocer, algunos que creían que ya habían sido exterminados y otros que se podían encontrar debajo de las piedras en cualquier esquina del mundo e incluso en el interior de las orejas si se buscaba bien. ¡Era como tener el origen de la vida delante de sus propias narices! Y sin embargo, no vieron ni elfos, ni brujos, ni orcos, ni enanos, ni no-muertos, ni humanos… 
—¿Por qué no hay ni rastro de seres como nosotros? 
Se miraron unos a otros, agotados. 
—Igual es demasiado tarde, y ya han muerto todos... 
—¡No digas eso, Constance! —gritó la figura más pequeña, que se encontraba sujeta a sus anchas espaldas—. Nosotros estamos aquí, y estamos vivos. ¡Ya somos ese rastro, no os dais cuenta! Nadie jamás ha conseguido algo como lo que hemos logrado nosotros: hemos encontrado el amor en tiempos de odio, hemos luchado por nuestra amistad, hemos conocido a seres maravillosos, hemos formado una familia, ¡más allá de nuestros genes, de nuestra clase social, de las cosas horribles que hemos sido obligados a hacer! De todas nuestras heridas a manado sangre y nos hemos curado los unos a los otros, porque en el fondo no somos tan diferentes como creíamos. Además, esto es sólo un porcentaje del árbol. No me digáis que a estas alturas os vais a echar a atrás y que yo, que apenas llego al metro cincuenta, voy a tener que patearme este arbolucho sola. 
—Tiene razón —Constance no pudo evitar romper a reír—, nuestro viaje aún no ha terminado. 
Y juntos, tras meses de incesantes batallas, guerra y muerte, se internaron en el Árbol de la Vida.



      En efecto, nos encontramos ante el reto de Marzo de la iniciativa ICUE. ¿Qué os ha parecido? Esta vez los bloques a elegir han sido:
  • Bloque 1. El mes del tiempo (elemento: frase Tan efímero como que mientras hablo, el tiempo pasa y ya no puedo regresar atrás)
  • Bloque 2. El mes del tiempo metereológico Versión 1 (elemento: que la historia transcurra en gran medida bajo un cielo de nubes negras)
  • Bloque 3. El mes del tiempo metereológico Versión 2 (elemento: un cielo nocturno completamente estrellado en el que la luna ilumine el posible camino a seguir)
  • Bloque 4. Temática dramática (elemento: canción Tree of life de Audiomachine)
de los cuales elegí, como habéis podido comprobar: 

Bloque 4. Temática dramática
(fue una elección difícil... hasta que oí la canción y me enamoré completamente de ella *__*)

      Este mes no he querido escribir un relato muy largo, pues tengo una buena noticia: mientras ideaba sobre qué quería que tratase, atisbé el resquicio de lo que podía convertirse en una trama, unos personajes, un viaje… En resumen: ¡un nuevo proyecto! Así que aunque henos aquí una pequeña escena (que en realidad podría considerarse un pequeño spoiler… bueeeno) en la que he decidido guardarme los detalles más importantes en el cajón. En resumen: cuento con una novela más en la retaguardia, y eso que el otro día penaba porque no se me ocurrían nuevas ideas ¿El cuándo la escribiré? Sinceramente, no me corre prisa. Lo importante (pienso) es la ilusión que me ha embargado al notar nacer una nueva historia, aunque ahora sea una criaturilla sin pies ni cabeza, y espero que en algún momento, dentro de unos años, con los otros proyectos ya terminados *ojalá*, pueda pillarla por banda y darle forma.

       Nunca me cansaré de repetirlo: gracias por leerme,

       ¡Ahora toca seguir escribiendo! 



PD: La imagen del árbol NO es de mi autoría




You are the wilderness

¡Muy buenas, bloggeros!

¿Qué estáis escuchando en estos momentos?

No sé vosotros, pero yo casi siempre ando con música; cuando estudio, mientras dibujo, mientras escribo, cuando hago deporte, la mayor parte de las veces que bailo sí, porque hay veces en las que bailo sin música, cuando realizo las tareas de casa... En conclusión: soy un tanto melómana.


 
No es que antes ignorase ese hecho, pero de lo que no me había dado cuenta es que en la mayoría de las entradas del blog como mínimo suelo nombrar una canción o un grupo de música, de la misma manera que en las escenas que escribo suelo introducir melodías de fondo o mis personajes hablan de sus artistas favoritos (véase el Capítulo 3 de Alter Ego, por ejemplo). Además, casi todos los relatos han sido escritos mientras escuchaba ciertas canciones, así que he decidido plantear una nueva sección en la que podréis escuchar las melodías que me inspiraron.

¿Qué os parece?

Como inauguración, os presento la canción con la que me ayudó a darle los últimos retoques al relato que, a su vez, fue el primero que colgué en el blog: 



Artista: Voxhaul Broadcast
Título: You are the wilderness
Escuchada por primera vez: Episodio "Prey" de la serie The Walking Dead (T3)


Verdad de la mala

Inevitablemente, a veces pienso en qué ocurriría si te pasase algo.

En consecuencia me duele todo el cuerpo,
el pecho,
la garganta,
me tiemblan las manos
y las rodillas.

Pienso... y entonces me planteo qué pasaría si de verdad -de verdad de la mala- ocurriera,
pues si sólo de imaginármelo
aun a sabiendas de que estás bien,
de que me esperas en casa con un beso,
tus ojos verdes
y tu sonrisa,
siento morirme por dentro...

Si de verdad -de la mala- ocurriera... ¿de verdad me moriría?

2017