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Capítulo 14. En la sombra del Valle de la Muerte

En la sombra del Valle de la Muerte

Después del ataque en la Cabaña del Caracol anduvimos dos horas hasta llegar al pueblo. El itinerario inicial planteaba evitar precisamente ese rodeo, pero al final no nos quedó otra opción. Con el sol amenazando con su caída a cada segundo transcurrido, entramos en la primera casa que encontramos y nos aseguramos de que en ningún rincón se escondiera ningún monstruo. Aún así, y por si las moscas, dormimos todos juntos en el salón abandonado. Apartamos todos los muebles hasta dejar el centro de la habitación libre, tapiamos las ventanas y bloqueamos las puertas. El sofá estaba destrozado e inutilizable, pero conseguimos varias mantas para extenderlas en el suelo y así evitar un poco mejor el frío, recostándonos directamente sobre ellas.
Cenamos en silencio. Athan llevaba alimentándose toda la semana de gachas y agua solamente. Sin embargo, desde lo ocurrido ayer por la noche, a Ada parecía habérsele agotado el espíritu de hospitalidad y hoy tampoco hubo ración para él.
Mientras masticaba mi comida y le veía mirar con odio a cada uno de nosotros, le di vueltas al hecho de que hubiera actuado con tanta tranquilidad durante el trayecto: no creía que fuera cuestión de la falta de alimento o de agua; más bien, parecía que aceptaba el intercambio. Aquel pensamiento me llevó a la conclusión de que Athan conocía el plan de Ada, y por consiguiente, yo era la única que no lo sabía.

GRITAR

A veces tu única salvación es gritar. 
Gritar y esperar que alguien te oiga. 
Tienes miedo. 
Sientes impotencia y logras romper el silencio cuando mueves los labios y tus cuerdas vocales vibran tanto como las cuerdas de una guitarra eléctrica. 
Te duele la garganta al mantener la última nota y el aire es expulsado lentamente de tus pulmones, ahogándote en el sonido. 
Has cerrado los ojos con fuerza y dudas que cuando los abras no te vayan a doler. 
Aprietas los puños y gotas de sangre comienzan a deslizarse entre tus dedos debido a los cortes de tus uñas en las palmas de las manos. 
La piel está tersa y pálida, tensa como si en cualquier momento pudiera romperse. 
Te da la sensación de que no oyes tu propia voz y que al mismo tiempo sólo eres eso,  
tu voz. 
Cualquiera que te viera diría que pareces uno de esos cantantes que intentan romper una copa de cristal, y entonces ocurre que sientes las ventanas estallar a tu alrededor con las explosiones como coros de fondo de tus gritos. 
Después todo se acaba. 
Lágrimas gruesas ruedan por tus mejillas y cuando abres los párpados todo es caos salvo tú, que por fin estás en paz contigo mismo.


Dibujo y texto fechados el 25 de mayo de 2012

CAMBIOS

Cambia la pescadería del barrio, esa de toda la vida. Adiós, El Puerto.

Cambio de lámpara.

Cambio de corte de pelo.

Cambio (desgraciadamente) de cristales de gafas.

Cambio la tarjeta del bus.

Cambio de horarios.

Cambio de compañeros, lo cual se reflejará en nuevos amigos.

Cambio de profesores.

Cambio de curso.

Cambio de centro de estudio.
Hola, Ciudad Universitaria.
 
¡Empieza una época de cambios! Y muchos de ellos quedarán reflejados en el blog, siendo vosotros mismos testigos (y cómplices) de ellos.
Por supuesto, que las situaciones a mi alrededor cambien no implica que yo también lo haga. Más bien, con respecto a las personas prefiero el término EVOLUCIONAR (aunque sin duda algunos lo que hacen es involucionar) ya que nos adaptamos a esas situaciones cambiantes pues de lo contrario, los peores adaptados se mueren. Sí, evolucionar suena mejor. ¡Como los Digimon!
 
DigiEvolucionaré, aunque en realidad siga siendo yo misma pero en otros contextos, lo cual me mostrará cosas de mí misma que antes no conocía.

 Evidentemente, además de los cambios muchas cosas que continuarán igual:
La naturaleza del blog seguirá siendo tan cambiante como lo ha sido hasta ahora (qué oxímoron tan precioso, ¿no creéis? Seguirá siendo cambiante) sobre todo basándose en textos literarios de mi propia cosecha, artículos propios de opinión y dibujos.
Ah, y aunque ahora vaya a estudiar un grado en el que me especializaré cada vez más, no tengo intención de dejar de lado ni las letras, ni las ciencias, ni las artes, ni el deporte… ¡El Humanismo, vamos! Me apasionaría convertirme en la Da Vinci de mi tiempo, capaz de entusiasmarme en cualquier ámbito de la vida.
Y vale, encontraré nuevas amistades, pero también mantendré las antiguas (las que ya se están convirtiendo en verdaderas) y espero continuar milenios con mi pareja, el amor de mi vida.
Tampoco cambiaré las manzanas del almuerzo, ni el escribir con pluma, seguiré viendo mis series favoritas e intentaré leer mucho muchísimo.
Puede que parezca que cambian más cosas que las que se quedan como están, ¡así es esta etapa de la vida!, pero no por cambiantes tienen porqué ser menos buenas. Lo importante: después de esta parada en vacaciones (bien aprovechada, afortunadamente) he vuelto con las fuerzas redobladas, y anuncio que queda Dafne para rato.
Ya para terminar…

¡Muchísima suerte a todos con la vuelta al trabajo, los estudios, con las nuevas etapas y con las que continúan!
Gracias por leerme y, si eres nuevo por estos parajes, BIENVENIDO

¡Hasta pronto!